Ver a los chiquillos más pequeños correr era una delicia, creo que los padres estaban más nerviosos que ellos. La organización dejaba correr a los padres a su lado (en caso de los más pequeños), para animarles, pero los que se lanzaron a correr yo creo que era para quemar toda la adrenalina que llevaban dentro. Incluso con las sillitas hacía carreras...
Fue una mañana divertida y me quedé con la frase de un padre que le comentaba a otro: "porque al final se relajó que si no podría haber quedado el primero...".
Y es que ya se sabe, lo importante es participar.

